13. Los límites son tan solo el principio de tu legado.


Si hicieran de tu vida una película, ¿alguien la vería? Me pregunté esto mismo un domingo cualquiera donde tienes que pedir recomendaciones en Netflix porque ya te acabaste la mayoría de las series.


Y honestamente, no sé si alguien la vería. Sería una película con muchos momentos felices, algunos tristes, algunos sumamente emocionantes y divertidos, pero no sé si tiene lo suficiente para ser una película extraordinaria. A fin de cuentas, ese tipo de película es el que me gustaría tener.


Existen pocos modos de tener una película extraordinaria:

  • Suena un poco obvio, pero realizar algo extraordinario. O,

  • realizar algo ilegal y volverse rico en el proceso. Al menos, eso parece ser con las películas actuales.


"Si hicieran de tu vida una película, ¿alguien la vería?"

Lamentablemente, me conozco lo suficiente para saber que soy incapaz de irme por el camino de la segunda opción. Lo cual, solo me deja con la primera: realizar algo extraordinario. Se dice más fácil que hacerlo. Así que, sería importante definir la palabra extraordinario para ver por donde comenzar.


Según un diccionario que encontré en línea, extraordinario significa “fuera de lo habitual, poco común o que sucede rara vez.” Definiéndolo, ya no suena tan complicado. Es decir, ¿cuándo fue la última vez que viste algo fuera de lo común?


Pero, el gran reto no es ese. El gran reto es preguntarte a ti mismo, ¿cuándo fue la última vez que yo realicé algo fuera de lo común? Y ahí, es donde se complica un poco nuestra película.

No sé ustedes, pero en mi caso han llegado a pasar meses enteros donde realizo exactamente lo mismo día tras día. Desde el momento en que me levanto de la cama hasta el momento donde regreso a ella, realizo exactamente las mismas actividades y siempre del mismo modo.


Probablemente, podría realizarlo todo con los ojos cerrados (lo voy a intentar, reportaré los resultados más adelante). Entonces, ¿cómo conseguir realizar algo extraordinario?


"¿cuándo fue la última vez que yo realicé algo fuera de lo común?"

Todo comienza y termina con tus límites, con las creencias sobre lo que crees posible para ti.


Nunca le vas a hablar a la mujer más guapa del antro si no crees que sea posible que estés con ella.


Nunca vas a iniciar un negocio si no te crees capaz de volverlo exitoso.


Estos límites son como un termostato que determina la temperatura a la cual vivimos. Si estas pasando por un momento difícil, el termostato alzará la temperatura hasta colocarte en un nivel apropiado. Pero lo mismo sucede cuando te comienza a ir bien. Si no crees que en verdad lo mereces, el termostato se encargará de enfriarte nuevamente dejándote en el mismo nivel de siempre. La única manera de realizar algo extraordinario es ajustando la temperatura en el termostato, cambiando las creencias sobre nuestros propios límites.


Existen pocas maneras de hacerlo, pero las hay:




Pequeñas victorias

Me encantan los consejos en las revistas para mujeres donde te dicen “debes tener confianza en ti misma”. Como si la confianza fuera un poder que pudieras invocar a discreción. Como si un día, el hada de la confianza bajara del cielo otorgándote la seguridad necesaria para afrontar cualquier reto.


Tristemente, no sucede así (la espere durante meses, nunca llego). La confianza es algo que nos ganamos a través de la acción. Cada vez que realizas algo que dijiste que harías, fortaleces la identidad de ti mismo dándote más confianza. Como también, se gana a través de pequeñas victorias. Como con cualquier habilidad, cada vez que vas mejorando, vas ganando confianza en ti mismo. Al igual que en el FIFA, cada victoria te más seguridad para enfrentarte a un reto mayor.




Por asociación

El torneo dominical, como lo extraño… Si alguna vez has estado en un deporte de conjunto, sabes perfectamente a que me refiero con esto. Como por arte de magia, cuando te invitan a un equipo con buenos jugadores, tu nivel incrementa automáticamente (aquí si parece que llego un ente mágico). Y lo mismo sucede si el equipo es malo, tu nivel parece reducirse hasta estar en línea con los demás.


No solo aplica para los deportes, está es una regla general para cualquier área de tu vida. Si buscas incrementar la temperatura de tu termostato, no hay mejor manera que juntándote con aquellas personas que se encuentran ahí.




Conócete a ti mismo

Este punto ya no se trata tanto de cambiar tus límites. Se trata de conocerlos para poder hacerlo. No siempre es fácil, todos tenemos puntos ciegos sobre nosotros mismos. La única forma que conozco es poniéndote a prueba, saliendo de la zona de confort.


Es decir, si siempre haces pesas, metete a una clase de Pilates o yoga. Si siempre estas callado y no hablas con nadie, trata de iniciar una conversación con algún extraño en la calle. Estas pequeñas pruebas te mostrarán los límites que tienes para que finalmente los enfrentes.




Tus límites son una oportunidad para dejar tu legado

Y la única forma de realizar algo extraordinario, algo fuera de la norma. Porque afrontémoslo, tus límites son muy parecidos a los que tienen los demás. Creados a través de diferentes circunstancias, la gente con la que te juntas suele tener creencias limitantes similares a las tuyas. Si no, por pura asociación no los tendrías.


Por esta razón, son una oportunidad para dejar una marca, para dejar tu legado. Al romper tus límites, rompes con los de los demás. Al hacer algo extraordinario, le das la oportunidad a los demás de hacerlo de igual manera. Al hacerlo, no solo mejoras tú, sino mejoras a la gente que te rodea al demostrarles un nuevo estándar, un nuevo sistema de creencias.




Empieza con un pequeño paso. Nadie ha corrido un maratón sin haber entrenado durante meses. Pequeñas victorias se irán sumando dándote cada vez más seguridad en ti mismo.


No importa que tan grande o pequeño sea el paso, lo importante es seguir avanzando.


No importa que tan fuerte o débil es la creencia limitante, lo importante es enfrentarla.


No importa lo que esta en la norma, lo importante es ser extraordinario.


Al serlo, dejas tu legado. Al serlo, creas una película que valdrá la pena ver.


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