3. No lo puedo hacer... aún.

5:00 de la mañana. Suena el despertador en lunes. La agonía es solo comparable con el gol de Maxi Rodríguez en el mundial del 2006. Lo único que te pasa por la cabeza es apretar el snooze y descansar, aunque sea, 9 minutitos más. Mueves el dedo, tan solo un milímetro fue lo que separo tu dedo de ese botón.

“He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mi para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito.”

- Michael Jordan


Frenaste porque recuerdas que tienes una misión contigo mismo. Frenaste porque recuerdas que tus metas son mucho más grandes que esos 9 minutos. Frenaste porque sabes que quedar mal contigo mismo es el peor error que se puede cometer.


Sacas un pie detrás del otro. El piso helado no ayuda ni tantito. Escuchas esas voces que te dicen que regreses a la cama. Esas voces que te dicen que mañana lo vas a hacer. Pero sabes que no hay palabra más peligrosa que “mañana”, solo tenemos el “hoy” para hacerlo posible, y decides pararte de la cama. Con toda la flojera del mundo, te vistes, te tomas ese licuado de proteína, y te subes al coche con una misión en mente.  


no hay palabra más peligrosa que “mañana”

Llevas un rato practicando saltar la cuerda. Comenzaste al ver un video de un boxeador que lo hacía con una gracia y sutileza que te dejaron anonadado. En ese momento, tomaste una decisión.


En ese momento, decidiste volverte bueno saltando la cuerda. A pesar de no haberlo hecho antes, a pesar de ser bastante malo, a pesar de lo que pudieran pensar los demás al verte intentarlo, decidiste que ibas a aprender a hacerlo como él.

Primer intento… haces un par de movimientos laterales con la cuerda antes de pegarte en la pierna.


Segundo intento… logras comenzar. Saltas durante 15 segundos antes de que la cuerda se atore con tu pie derecho.


Realizas ajustes. Te concentras en el muñequeo y en el ritmo de cada salto.


Sexto intento… aguantas 2 minutos, es tu record personal. No suena como mucho, pero es el fruto de tu esfuerzo y constancia, y sabes que estás mejorando. Sabes que poco a poco has logrado avanzar hasta conseguir hacerlo.


Se trata de haber logrado algo que en algún momento no te creíste capaz de hacer

Veinteavo intento… traes la espalda roja de todos los latigazos que te has dado. Por un momento, piensas detenerte, piensas dejarlo ahí por hoy. Pero no lo haces, porque sabes que no has alcanzado la meta aún.


Sabes que no te encuentras en el lugar donde dijiste que estarías.


Treintavo intento… 30 segundos… 1 minuto… 2 minutos… 3 minutos… no lo puedes creer. Comienzas a hacer variaciones con los pies que nunca antes te habían salido. Una sensación de orgullo te recorre todo el cuerpo porque sabes que alcanzaste el primer hito del proceso.


Por un momento, piensas detenerte, piensas dejarlo ahí por hoy. Pero no lo haces, porque sabes que no has alcanzado la meta aún

No se trata de sorprender a alguien. Se trata de haber logrado algo que en algún momento no te creíste capaz de hacer. De haber logrado un objetivo que te trazaste hace más de un mes, y a pesar de cada fracaso, seguiste adelante hasta conseguirlo. Te das cuenta de que esto tan solo es el principio.


Te das cuenta de lo que eres capaz de hacer si estas dispuesto a meterle el tiempo. Te das cuenta de que hay mucho por mejorar y todavía no logras, pero solo temporalmente. Es decir, no las puedes hacer… aún.


Son tan solo temporales si le dedicamos el tiempo.


Son tan solo temporales si no nos damos por vencidos después de cada fracaso, después de cada intento.


Son tan solo temporales si seguimos adelante a pesar de lo que piensen los demás, a pesar de las burlas cuando no nos sale, a pesar de cada obstáculo que se nos pone enfrente.

El ser humano tiene la capacidad de aprender cosas nuevas. Tiene la capacidad de cambiar y adaptarse a sus circunstancias y a nuevos retos. Pero tiene su maña. Debemos practicar con intención.


Al igual que en los videojuegos, todos comenzamos en el mismo nivel

Es decir, debemos enfocarnos exactamente en la habilidad que queremos cosechar, ver cuales son los elementos que componen dicha habilidad, e ir puliendo uno por uno. Como en el caso de la cuerda, que consiste del salto, el muñequéo, el ritmo, etc… Con cada fallo, debemos ir puliendo cada uno de estos elementos.


Es como un videojuego donde cada nivel nos va preparando para algo más complicado. Cada nivel demanda de nosotros que perfeccionemos alguna habilidad o que desarrollemos alguna nueva. Y podremos fallar una y otra vez, pero sabemos que es parte del proceso para mejorar lo suficiente y poder derrotar a Bowser. Al igual que en los videojuegos, todos comenzamos en el mismo nivel.


Los que logran cosas extraordinarias tienen un mayor número de fracasos que solo el numero de intentos que tienen los demás

Todos fuimos principiantes alguna vez. Todos comenzamos en ceros. Pero la diferencia entre aquellos que permanecen en ese nivel y los que logran hacer cosas extraordinarias, es que siguen adelante cuando las cosas se pusieron difíciles.


Siguen adelante cuando los demás frenan después de haber fracasado. Los que logran cosas extraordinarias tienen un mayor número de fracasos que solo el numero de intentos que tienen los demás.


Son tan solo temporales si no nos damos por vencidos después de cada fracaso, después de cada intento

Michael Jordan, considerado como el mejor jugador de básquetbol de todos los tiempos, decía “He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces han confiado en mi para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito.”


Cualquier cosa que intentes, no vas a poder al principio. Cualquier cosa que hagas, vas a fallar una y otra vez. Pero seguir adelante es lo que te hará grande. Seguir adelante es lo que te distinguirá de los demás. Porque cual sea el reto, sabes que no lo puedes hacer… aún.


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