8. Tenemos dos opciones.


Lo vi sentado en la esquina del antro. Uno de mis mejores amigos parecía que estaba a punto de vomitar o estaba meditando, no estaba seguro de cual…


Al salir de ahí, no quedo más remedio que preguntarle que demonios estaba haciendo. Me platico, que al puro estilo de Doctor Strange, estaba viendo todos los escenarios posibles de una situación que tenía con alguien, viendo todo lo que podría salir bien o mal de acuerdo a lo que el hiciera.


Y al final pensaste, “no estuvo tan mal como lo imaginé”.

No sé cómo termino la situación, pero me dijo que al hacer esto, pensaba tanto las cosas que en ocasiones se paralizaba y no hacía ninguna de estas.


Viéndolo desde afuera, me pareció que la situación no era tan complicada como el lo creía, pero me puse a pensar, y es que todo es tan fácil viéndolo desde afuera. Lo complicado es cuando nosotros debemos tomar acción. Pero ¿será así de complicado o nosotros mismos lo complicamos?


cada situación tan sólo tiene dos opciones.

Pocas veces o nunca sucede lo que creíamos iba a suceder. Tal vez no tan seguido como él (si parecía tener problemas al respecto), pero todos nos hemos encontrado en situaciones donde pensamos de más las cosas, de tal manera, que nos paraliza.


Vemos tantos escenarios posibles, que el hecho de irte por alguno parece imposible. En lugar de tomar acción y ver que sucede, nos metemos en nuestra cabeza evitando tomar alguna decisión.

¿Alguna vez tomaste acción después de haber pensado cada escenario posible? Y al final pensaste, “no estuvo tan mal como lo imaginé”.


Aún así, seguimos sobre analizando las cosas.


Vemos tantos escenarios posibles, que el hecho de irte por alguno parece imposible.

Después de meditarlo con la almohada, me puse a pensar que las cosas son más simples de lo que creemos. Que cada situación tan sólo tiene dos opciones:


Excusas o resultados… no hay más.


Cada escenario que nos imaginamos tan sólo está en nuestra cabeza. Con tal de protegernos a nosotros mismos, creamos estas historias que nos detienen de tomar acción.


Nos dan la oportunidad de protegernos al quedarnos en nuestra zona de confort.

No queremos ser heridos por alguien y nos decimos que ahorita lo más importante es el trabajo.


No queremos fracasar y nos decimos que no tenemos tiempo para poner un negocio ahora.


No queremos que la gente se burle de nosotros y nos decimos que intentar eso en el gimnasio no tiene caso.


Estas historias no son otra cosa más que excusas. Elaboradas historias que nos dan la opción de no hacer nada.


Al final, nos dan una razón de por que no hicimos nada al respecto. Nos dan la oportunidad de protegernos al quedarnos en nuestra zona de confort.


Nadie te va a recriminar nada si no intentaste poner ese negocio. Probablemente fue lo más inteligente que pudiste hacer.


Nadie te va a reprochar algo por no haber corrido esa Spartan. Sólo te estarías exponiendo a una lesión.


Nadie te va a decir absolutamente nada si no renuncias a ese trabajo que tanto odias en busca de tu sueño.


Hiciste lo más responsable.


El único que te puede decir algo al respecto, el único que te puede recriminar alguna decisión, eres tú mismo. Sólo tú puedes enojarte por no haberte arriesgado.


Podrás decirte que ahora no es el mejor momento, pero el mejor momento no existe.

Sólo tú puedes arrepentirte por haberte mantenido en el mismo lugar sin buscar algo más, sin buscar ese sueño. Sólo tú puedes dejar de poner excusas, dejar de crear estas historias, e ir por el resultado.


Nadie vendrá por ti. Nadie te dirá lo que debes hacer.


A la gente le importas menos de lo que crees. Ellos tienen sus propios problemas, y tan solo buscan lo que es mejor para ellos. Cuando te dan algún consejo, lo hacen en relación a sus propias experiencias y a lo que ellos creen será mejor para ti. Difícilmente, cualquier cosa que te digan irá en relación con lo que tú buscas y quieres.


Excusas o resultados… no hay más.

Podrás decirte que ahora no es el mejor momento, pero el mejor momento no existe.


Podrás decirte que lo harás el siguiente año, pero el siguiente año, probablemente dirás lo mismo.


Podrás decirte que lo harás en el momento en que tengas el dinero, pero ese dinero nunca será suficiente.


Nadie te va a recriminar nada si no intentaste poner ese negocio.

Lo he escuchado una y otra vez. Siempre son las mismas excusas y miedos, y siempre terminan de la misma manera. Tomando el camino más sencillo, tomando el camino más cómodo.


Debes comenzar con lo que tengas. Debes ser ingenioso con los recursos con los que cuentas ahora mismo. En el momento en que te caches pensando de más, recuerda que sólo es una excusa, recuerda que difícilmente sucederá, y que tan solo esta en tu cabeza.

¿Te gusta alguien? Invita a esa persona a salir.


¿Quieres tener mejor cuerpo? Comienza a comer bien y a ejercitarte.


¿Quieres poner un negocio? Comienza con lo que tienes y crece desde ahí, o busca un socio que te pueda aportar algo.


Las cosas no son tan complicadas como las hacemos ver. Ojo, no son fáciles de lograr, pero son simples. Y más en una época donde tienes todas las respuestas a cada uno de tus problemas a unos clics de distancia.


Alguien más ha pasado por lo que tú estás pasando, y seguro ha escrito algo al respecto. Si no haces nada, es porque en verdad no lo quieres o tienes miedo.


La próxima vez que te caches pensando de más, recuerda… sólo hay excusas o resultados, y las excusas no cuentan.


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