CHEAT MEals,¿buenas o malas?

Actualizado: 9 de abr de 2019



¿Alguna vez les ha pasado que hacen una dieta que les funciona muy bien, pero después de 1 mes se estancan? Maldicen a todos los dioses habidos y por haber al no obtener resultados después de tanto esfuerzo (probablemente solo lo he hecho yo). Esto se debe a una simple razón que en ocasiones se nos olvida:

Nuestro cuerpo está diseñado para sobrevivir y no para ponerse buenísimo.


Así es, la evolución no dijo “le voy a dar un metabolismo de huevos a todas las personas para que todos estén marcados y buenísimos comiendo como marranos” (pinche evolución, te odio).


Cuando empezamos una dieta, normalmente nuestro amigo nutriólogo nos reduce la cantidad de calorías que consumimos. Es decir, cuando llegamos al consultorio traíamos una dieta de 1,800-2,000 calorías y salimos del consultorio con una de 1,400-1,500.


Su cuerpo, al estar acostumbrado a quemar 1,800 calorías diariamente, quema más grasa como combustible para mantener al organismo funcionando correctamente. Esta quema de grasa seguirá hasta que nuestro metabolismo se adapte y se haga “lento” funcionando de manera óptima con la cantidad de calorías consumidas actualmente.


Pizza, hamburguesas, fettuccine Alfredo o 3 faroladas son solo algunas de las opciones que me gusta darme en esos días

He aquí el momento donde nos estancamos, tendríamos que consumir menos calorías o hacer más ejercicio para seguir bajando de grasa. Y no podemos bajar siempre las calorías o hacer más ejercicio porque nuestro cuerpo empieza a tomar energía de otras fuentes, por ejemplo, quemando los músculos. 

Por eso la existencia de las “cheat meals”, una forma de disparar nuestro metabolismo nuevamente además de mantenernos cuerdos después de seguir un régimen alimenticio por tanto tiempo.


Esto se debe a que cuando hacemos dietas muy restrictivas, especialmente con los carbohidratos, bajan nuestros niveles de leptina, hormona que determina nuestro metabolismo y nuestro apetito. Las “cheat meals” evitan que baje nuestro nivel de leptina manteniendo nuestro metabolismo alto, nuestro apetito bajo y sin esos antojos que descarrilan hasta al más fuerte.


Entonces ya establecimos que nos pueden ayudar, pero ¿cómo utilizarlos?

Pizza, hamburguesas, fettuccine Alfredo o 3 faroladas son solo algunas de las opciones que me gusta darme en esos días, pero a través de prueba y error he determinado como me funcionan y con qué frecuencia los puedo hacer.


Voy a darles algunos consejos, pero al final depende de ustedes ver con qué frecuencia se los pueden dar y las cantidades que pueden consumir.

Planea con qué frecuencia te das tus “cheat meals”

Toma en cuenta 3 cosas: tus objetivos, la dieta que llevas y como responde tu cuerpo a estos alimentos antes de decidir con qué frecuencia los vas hacer. Pueden empezar con una comida a la semana y ver cómo responde su cuerpo. Si ven que no les afecto y que sigue funcionando la quema de grasa lo pueden aumentar a dos a la semana y así sucesivamente. Si ven que una a la semana les afecto en su progreso, hagan una cada dos-tres semanas y evalúen los resultados.


Se trata de conocer nuestro cuerpo ya que todas las personas responden diferente a las “cheat meals”. En lo particular, he visto que una comida de gordos cada dos semanas es lo que mejor me funciona.


Déjalos en “Cheat Meals”, los “Cheat Days” nunca terminan bien

En lo personal me gusta dejarlos como “cheat meal” porque el “cheat day” se convierte en “cheat weekend” y luego terminas comiendo mal toda la semana. No solo eso, el día después de tu día de dejarte ir como gorda en tobogán, te sientes peor que Rihanna después de la madriza que le metieron. La “cheat meal” cumple con el propósito de disparar tu metabolismo nuevamente sin darle en la torre a todo el esfuerzo que hiciste durante la semana.


Conviértelo en un premio, tu “Día Especial”

Llevas semanas siguiendo tu régimen, haciendo ejercicio todos los días y hasta tu cardio que tanto odias. No se tú, pero yo creo que me lo merezco después de tanto esfuerzo. No solo eso, el saber que trabajaste tanto por ese premio hace que esos tacos de bistec con queso sepan diferentes, como a orgullo con un toque de salsa roja. Lo que de verdad apreciamos en esta vida son aquellas cosas por las que trabajamos tanto. Así que, ¡échale ganas! y gánate esa hamburguesa con papas a la francesa.


Finalmente, ¡disfrútala!

No me puedo imaginar un mundo más triste donde dejemos de comer lo que más nos gusta. Es de los grandes placeres de la vida (después de ver a México ganarle a Estados Unidos con gol del Chícharo). Así que disfruta cada bocado, recuerda que te hace bien, que te lo ganaste y que es un paso más para alcanzar tus metas. No quiero que sientas culpa ni que te regreses a tu casa corriendo para quemar la pizza que te acabas de comer.


Te veo el lunes en el gimnasio, en este momento, me tengo que acabar estas alitas. 

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