El peor curso del mundo.


Estaba en oferta. Esa era la única razón por la cual lo pudiste haber comprado. Desde el primer video, algo no estaba bien, algo no encajaba con los demás cursos que habías comprado anteriormente.


Títulos cómo “Baja 10 kilos en 10 días”, “De 0 a 1 millón en Instagram” o “Ley de atracción para la vida de tus sueños”, acaparaban la biblioteca entera. No entendías cómo después de estos, todavía no estabas viviendo la vida de tus sueños. Tal vez, está fue la razón que te llevo a comprar el otro.


Era un curso raro. No había vendido mucho y solo tenía un comentario de un usuario que decía “No sé para que lo compre, ya sabía absolutamente todo lo que venía”. Contenía tan solo 3 módulos con muy pocos videos cada uno y muy poco material adicional. Pero había algo distinto en esté a todos los demás.


No prometía nada…


No había garantías ni promesas al comprar el curso. Lo único que decía era “El curso más difícil que jamás has comprado en tu vida, pero el que más valdrá la pena”. Había algo en eso que te llamo la atención. Tal vez el reto o tal vez fue el descuento, no lo sé, pero compraste el curso.


Justo terminaste la última temporada de “La Casa de Papel” cuando decidiste poner el primer módulo. Solamente tenía un video que duraba menos de 20 segundos. Al ponerle play, la pantalla se puso negra y solo se escucho una melodía tipo “Game of Thrones”. Pasados 10 segundos, salió un título blanco que decía “¿Qué quieres?”, y terminaba el video. El material adicional era igual de pobre. Era una página blanca con el mismo título que en el video, y contenía 5 líneas para que pudieras escribir la respuesta.


No entendiste por qué demonios lo compraste. 199 pesos tirados a la basura. O al menos eso fue lo que pensaste después del primer video. Pero el módulo 2 prometía más. A pesar de solo contener 2 videos, te emocionaste porque uno de ellos duraba 30 minutos.


¿Qué quieres?

Sin perder la fe, decidiste poner el segundo video. Al igual que el primero, la pantalla se puso negra y comenzó la música. Estuviste a nada de quitarlo, cuando comenzaron a salir imágenes de gente exitosa. Pero no eran las imágenes que vemos usualmente donde están en mansiones rodeados de coches y jets privados. Eran imágenes de ellos trabajando en un ciclo sin fin.


Todas las imágenes tenían la misma secuencia. Eran diferentes personas, pero al parecer todos hacían exactamente lo mismo. Sonaba la alarma, algunos se iban de inmediato a hacer algo de ejercicio, y algunos otros tomaban una lista de pendientes del día. Cada uno llegaba a un lugar distinto de trabajo. Algunos trabajaban por si solos y algunos otros tenían equipos con los cuales tenían una junta y preparaban el día.


Esta serie de actividades se repetía una y otra vez. En realidad, el video era bastante aburrido. Una y otra vez, salían exactamente las mismas imágenes. Lo único que cambiaba eran la personas y donde efectuaban las tareas. Así seguía durante 30 minutos, hasta que al final paraba la música y la pantalla se ponía en negro.


En ese momento, salía un título con letras blancas que decía lo siguiente: “Hábitos… ¿cuáles necesitas desarrollar para conseguir lo que quieres?” Sabía que era una perdida de tiempo, fue lo primero que te paso por la cabeza. Pero como ya te habías acabado todas las series en Netflix, decidiste poner el segundo video del módulo 2.


No lo podías creer cuando viste que empezó igual que los demás. Pantalla negra, canción motivacional y un título blanco, fue todo lo que viste nuevamente. Pero a diferencia de los demás, esté repetía una y otra vez el título. Parecía ser que querían que se te grabara como en la película de “La Naranja Mecánica”.


“Hábitos… ¿cuáles necesitas desarrollar para conseguir lo que quieres?”

El título decía “ejecuta”. Era lo único que decía, pero se repetía una y otra vez. Ejecuta, ejecuta, ejecuta, y seguía de esta manera durante 5 minutos. Lo único que te mantuvo viéndolo fue la música que te encanto.


Por alguna extraña razón, no te podías sacar esa palabra de la cabeza. “Ejecuta”, se repetía una y otra vez en tu cabeza. Decidiste cerrar la computadora y seguir con los videos más tarde.


Olvidaste el curso durante una semana. Seguiste con tu vida normal, pero algo había cambiado. Era inevitable darse cuenta de toda la gente que decía que iba a hacer algo y nunca cumplía con su palabra.


Comenzaste a notar a todos tus amigos y amigas que decían que querían bajar de peso, pero seguían comiendo exactamente lo mismo todos los días y no movían un dedo. O aquellos que hablaban del negocio y la gran idea que tenían en mente solo para llegar a casa y echarse toda la temporada de “Californication”.


No solo eso… te diste cuenta de las excusas que tú mismo habías creado. Te diste cuenta de la historia que te contabas a ti mismo de por qué no te encontrabas en el lugar donde querías. Te diste cuenta de que tus excusas habían estado siendo más grandes que la acción que habías estado tomando. Te diste cuenta de que te faltaba algo, ejecutar en tus ideas y en tus sueños.


Ejecuta, ejecuta, ejecuta...

Al notar esto, te fuiste enseguida a casa. Querías ver el último módulo. Además de terminar el curso con esté, era el único módulo con un título, y eso te intrigaba demasiado. El módulo se llamaba “La vida de tus sueños está en tus manos”.


El último módulo solo tenía un video y un PDF. Decidiste ver el PDF primero. Lo primero que notaste fue que contenía el mismo título que el módulo, “La vida de tus sueños está en tus manos”. El PDF era muy sencillo. Después del título, solo había una línea que tenía la pregunta “¿qué quieres?” al principio de está.


Por debajo, contenía 5 líneas y unas instrucciones con lo siguiente: “Coloca los hábitos que debes desarrollar para conseguir tu meta, estos pueden cambiar con el tiempo. Al conseguirlos cada día, dibuja una X en el día indicado.” Debajo de estas 5 líneas, el resto del PDF era un calendario para los próximos 10 años. Solo había un cuadro por cada día que decía “ejecuta” donde tenías que colocar una X cada vez que lograras cumplir con tus 5 tareas diarias.


Te sentiste un poco desilusionado al ver esto. No había consejos, ni había promesas, solo había trabajo y la idea de que tardarías 10 años para conseguir tus metas. Sin muchas ganas, decidiste ponerle play al último video.


Pantalla negra, música motivacional y títulos blancos, fue todo lo que apareció en el último video nuevamente. Duraba 10 minutos, y no podías creer la pésima compra que habías realizado. Pero como ya habías gastado tu dinero, decidiste verlo todo.


Cada 2 minutos, aparecía un título que permanecía ahí hasta llegar al siguiente. El primer título decía “No hay atajos”. La música continuaba hasta que aparecía el segundo título, “No hay excusas”.


Estuviste a nada de quitar el video cuando apareció el tercer título con lo siguiente, “será difícil”, seguido del cuarto que decía “pero valdrá la pena”.


“La vida de tus sueños está en tus manos”

Por último, la música comenzó a sonar un poco más fuerte con la aparición del último título que decía “La vida de tus sueños está en tus manos.” La pantalla se puso totalmente negra de manera que solo podías ver tu propio reflejo en la pantalla al mismo tiempo que escuchabas el final de la música.


En cuanto acabo el curso, te fuiste en automático a la zona de comentarios. Viste el único comentario que había en el programa y decidiste poner el tuyo:


“Ya sabía absolutamente todo lo que venía.”




Nos pasamos la vida buscando un atajo, buscando una forma de conseguir lo que queremos sin tener que trabajar por ello.


La gente siempre está buscando la última dieta mágica para bajar de peso.


Siempre está buscando el último curso para volverse millonarios en poco tiempo.


Siempre está buscando la forma de conseguir resultados sin hacer lo que demandan los mismos.


Al final, todos sabemos exactamente lo que tenemos que hacer. ¿Quieres bajar de peso? Comienza a comer menos y a hacer ejercicio. ¿Quieres ser mejor padre? Deja el teléfono y convive con ellos. ¿Quieres comenzar una relación? Comienza a salir más e invita a alguien a salir.



Simplemente no lo hacemos porque es muy difícil, porque tenemos miedo, porque toma tiempo, y porque creemos que debe haber algo allá fuera que algunos saben y los demás no. Creemos que debe haber una forma de conseguirlo sin esfuerzo alguno. Imagínate como sería tu vida, si en lugar de buscar está solución mágica, te pusieras a hacer todos los días lo que debes hacer para conseguir lo que quieres.


No hay atajos.


No hay excusas.


Será difícil.


Pero valdrá la pena.


La vida de tus sueños está en tus manos.



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