La acción precede a la confianza.

Actualizado: 11 de abr de 2019


Cada vez es más común ver los mismos posts en redes sociales. Mujeres semidesnudas promocionando tés, millonarios presumiendo fajos de billetes y coches deportivos, y publicaciones motivacionales son sólo algunas de las cosas que pueden encontrar.


En lo particular, me agradan un par de cuentas motivacionales, pero hay una publicación que me ha estado molestando últimamente.


Este post varía en la forma en que viene redactado, pero el mensaje final es el siguiente: “solo debes confiar en ti mismo”. No suena como tan mal consejo, ¿no?


No… lo que sucedió, es que decidí tomar acción.

El problema que tengo es que te lo dicen como si una mañana cualquiera el “hada de la confianza” llegara a tus aposentos para darte toda esa seguridad en ti mismo. Como si en cualquier momento, pudieras cerrar los ojos y al abrirlos, tuvieras una confianza inquebrantable para hacer realidad tus sueños. La confianza no aparece de la nada, no debes creer para poder actuar, debes actuar para poder creer. La acción precede la confianza.


Déjenme explicarles un poco más.


Me considero bastante introvertido. Con el tiempo, he logrado aprender como desenvolverme mejor en situaciones sociales, pero había un momento donde no había nada que me costara más trabajo que hablar con extraños. El simple hecho de pedir una dirección o pedir la hora, me ponía demasiado nervioso. Mi corazón comenzaba a latir más rápido, empezaba a sudar, y cuando hablaba, me convertía en una combinación entre Cantinflas y Sammy.


Sé que para muchos de ustedes puede sonar como una tontería, pero para mi, era sumamente difícil hacerlo. El punto no es ese, el punto es lo que tuve que hacer para poder vencer ese miedo y poder mejorar.


No desperté algún día con toda la confianza del mundo y comencé a hablar con todas las personas. No llego el “hada mágica de la confianza” y me otorgo toda esa seguridad que me hacía falta. No… lo que sucedió, es que decidí tomar acción.


Comencé de forma pequeña, pidiendo la hora, pidiendo direcciones y hasta con el clásico “hola” a cualquier persona que cruzara mi camino. No importaba quien fuera, lo que contaba era sentirme cada vez más cómodo haciéndolo. Poco a poco fui progresando, mis interacciones fueron mejorando y mi confianza fue incrementando.


No importa que tan pequeño sea el comienzo.

Cada interacción, cada plática, cada vez que conocía a algún extraño, mi confianza iba subiendo. Cada vez que decidía tomar acción, la seguridad en mi mismo incrementaba confirmando una nueva identidad, confirmando un nuevo yo. Sin duda alguna, me hace falta mejorar, pero he progresado hasta el punto donde algunas amigas me dicen que soy otra persona.


A través de esta experiencia, me di cuenta de que para conseguir cualquier meta necesitas confianza en ti mismo. Pero descubrí que, para obtener esta confianza, es necesario tomar acción, es necesario moverte en la dirección adecuada.


No importa que tan pequeño sea el comienzo. No importa que tan ridículo pueda sonar para los demás. Lo importante es hacerlo. Lo importante es dar ese primer paso e ir progresando a partir de ahí. Solo decídete y comienza a tomar acción, si eres constante con tus esfuerzos, la confianza vendrá por si misma.


Debes actuar para poder comenzar a creer.



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