Sé el peor.


El reto no parecía tan difícil. Creí que fácilmente iba a pasar cualquier obstáculo que me pusieran en frente. Creí que tenía el nivel adecuado para competir y quedar entre los primeros lugares. La realidad fue otra…


No solo no gané, hice el ridículo. Me caí, me raspe, y de milagro no termine en el hospital al doblar el cuello de esa manera. Una replica casi exacta del exorcista fue lo que pudo presenciar la gente de mi parte al

cruzar uno de los obstáculos.


Saliendo de la prueba, un poco frustrado, me di cuenta de que mi error más grande ha sido comparar mi nivel con el de las demás personas. Mi error más grande, ha sido entrenar para alimentar mi ego, y no para superarme cada vez más.


Si eres el mejor del cuarto, estas en el cuarto equivocado.

No hay nada superior para el ego que ser mejor que los demás en algo. No importa que tan buenos o malos sean, lo que importa es que tú seas mejor que ellos. Cuando esto sucede, te cuentas una historia a ti mismo de lo bueno que eres. Comienzas a atar tu identidad con ciertas habilidades en las cuales destacas.


Y salirte de estas, es poner en riesgo tu propia identidad. El gran problema es que, permanecer ahí, es lo mismo que retroceder, y es exactamente lo que me paso.


Comienzas a realizar solo aquellas rutinas y ejercicios con los que te sientes cómodo.


Comienzas a meterte solo a las clases cuando estas fresco y sabes que les vas a ganar a los demás.


Comienzas a dudar de ciertas cosas porque no estás seguro si podrás hacerlo mejor que los demás o también como las que ya dominas.


Y como un árbol, comienzas a morir en el momento en que dejas de crecer.


Hay dos maneras de evitar esto:




1. Sé el peor.

Te sentirás humillado. Te sentirás inútil en algunas ocasiones. Pero juntarte con gente que es mejor que tú, es una de las maneras de llevar tu rendimiento al siguiente nivel. La única forma de pertenecer a ciertos grupos es elevando tu desempeño para estar a la par. Es mejorando de tal manera que puedas estar con ellos.


Debes buscar ser el peor del lugar para que de esta manera puedas llegar mas lejos de lo que jamás lo has hecho. Debes buscar ser el peor para tener más oportunidad de crecer y mejorar.


Cuando eres el mejor, estas en el lugar equivocado.



Mi error más grande ha sido entrenar para alimentar mi ego, no para mejorar.



2. Eres tú contra ti mismo.

Los demás no son un buen punto de comparación. Por diseño, los humanos buscan estar en su zona de confort y hacer lo menos posible para obtener resultados. Siempre buscamos el atajo o el camino más sencillo para lograr algo. Pero este tipo de mentalidad es la receta perfecta para ser mediocre.


Si tu desempeño se basa en ser mejor que ciertas personas, nunca vas a lograr explotar todo tu potencial, nunca vas a llegar tan lejos como te es posible hacerlo.


Debes buscar ser mejor que ti mismo todos los días. Debes exigirte cada vez un poco más. Que los limites de los demás no determinen los tuyos. Que la línea que te impones a ti mismo esté un poco más alta cada día.


Que los límites de los demás no determinen los tuyos.



No siempre es fácil mejorar. No siempre es fácil seguir creciendo. Hacerlo, demanda lo mejor de nosotros, demanda que estemos atentos a los detalles, demanda que nunca estemos satisfechos.


Pero el hacerlo, trae consigo resultados que harán que todo ese esfuerzo haya valido la pena.



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