(2/2)Tu antiguo "yo" te está pisando los talones

Actualizado: 11 de abr de 2019


5:00 a.m. y suena la alarma. No ha pasado ni un minuto, y ya puedes sentir su respiración acelerarse. Al mismo tiempo que colocas el primer pie sobre el suelo, sientes cómo sus brazos te sostienen e intentan jalarte de vuelta a la cama, intentan mantenerte ahí al menos 5 minutos más.


“5 minutos no es nada, te lo mereces…” lo escuchas susurrar, tu antiguo “yo” busca mantenerte en el mismo lugar de siempre.


Por un momento, regresas a ese dulce cobijo de tu cama, tan solo comparable con el bonito amanecer en navidad cuando te esperan tus regalos. Sólo unos segundos de vuelta valen la pena, pero recuerdas que pusiste la alarma por alguna razón, recuerdas que hay un objetivo que alcanzar.


es como estar todo el día en cama sin nada que esperar, sin sorpresas, sin emociones, sin vida.

La siguiente semana corres tu primera carrera de obstáculos. Después de meses y meses de postergarlo, decidiste que no hay momento perfecto para hacer las cosas, simplemente hay que hacerlas. Pero cuando por fin decides hacerlo, te enfrentas a un rival que no ves, pero cómo lo sientes.


Un rival que te acecha a cada segundo, que te ofrece una salida fácil.


Un rival que hace lo que sea con tal de mantenerte cómoda, de mantenerte en tu zona de confort.


El problema con la comodidad es que la gente muere ahí. Una vez que te encuentras en ese lugar, es como estar todo el día en cama sin nada que esperar, sin sorpresas, sin emociones, sin vida.


Llegas al gimnasio y cada paso que das es más difícil. Sientes cómo te sigue, cómo está en cada pisada. Está siempre susurrándote al oído, siempre haciéndote dudar de lo que eres capaz. Es tu único rival por vencer.


De niña, no lo notabas. Te sentías indómita. Eras una fuerza imparable ante sus palabras, eras totalmente indiferente con lo que te decía. Pero con el tiempo, fue tomando poder.


Algo que sucedió tal vez, pero dejaste que creciera, dejaste que todos los comentarios, todas las dudas, todas las opiniones lo alimentaran haciéndolo cada vez más fuerte. Dejaste que tomara decisiones, dejaste que te hiciera creer que no eras lo suficientemente buena para comenzar ese proyecto, lo suficientemente fuerte para correr una carrera de obstáculos o lo suficientemente valiente para decirle a aquella persona lo que sentías.


Cada momento está ahí. Cada momento está pisándote los talones. Tu antiguo “yo” se alimenta de todas tus dudas, de todos tus miedos, de todas las veces que dijiste que harías algo y no lo hiciste. Sólo hace falta romper una promesa contigo mismo para darle fuerza, para hacerle creer que tiene la razón.

No tiene que ser así. Sólo es necesaria una prueba para demostrarle que no es cierto, para demostrarle que esas voces tan sólo son los ecos del pasado. Son los recuerdos de una vida inexistente que ya no quieres volver a ver.


No hay nada que odie más tu antiguo “yo” que darse cuenta de que estaba equivocado. Pero esa razón, hace lo que sea con tal de mantenerte en el mismo lugar, hace lo que sea con tal de que no le demuestres que hay más en esta vida que podrías estar haciendo.


Una pequeña muestra de coraje es todo lo que necesitas. Porque no se va a ir a ninguna parte. Te estará acechando cada vez que lo permitas, cada vez que intentes hacer algo nuevo. Te estará hablándote y haciéndote pensar en todo lo que podría salir mal si lo intentas. Pero debes ser más fuerte que todas esas dudas. Debes convertirte en una fuerza indomable, inalterable ante tus miedos, inamovible ante tus promesas y decisiones.


tan sólo son los ecos del pasado. Son los recuerdos de una vida inexistente que ya no quieres volver a ver.

En el momento en que lo sientas acercarse lentamente, sientas su respiración acelerarse, es el momento donde debes tomar acción. Como un faro indicándote la ruta, muévete en la dirección que más le asuste. Si sientes cómo te vigila y se altera al tomar una decisión, es un indicador que vas por el camino correcto, un indicador que eso es exactamente lo que deberías estar haciendo.


Y una vez comenzado, no te detengas.


Ante cualquier duda, ante cualquier muestra de debilidad, estará esperando su oportunidad para atacar nuevamente y regresarte al mismo lugar del cual no quieres saber nada más.


Tu antiguo “yo” es realmente tu única competencia, y debes estar dispuesta a lo que sea con tal de vencerlo.


Si no, ¿cuál es la alternativa?


Comienza, sigue, cae, párate, y nunca te detengas.


5:00 a.m. y suena la alarma.


¿Lo escuchas venir?


¿Qué vas a hacer al respecto?



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